La naturaleza lleva millones de años perfeccionando la manera de transformar la luz en energía mediante la fotosíntesis. Inspirados por este proceso, un equipo de la Universidad de Duke trabaja en la creación de tecnologías solares bio-inspiradas que podrían marcar un antes y un después en el desarrollo de energías limpias.
El proyecto, liderado por el profesor David Beratan, se centra en un fenómeno clave de la fotosíntesis: la bifurcación electrónica. En este mecanismo, dos electrones siguen caminos distintos con diferentes niveles de energía; uno conserva un alto potencial aprovechable, mientras que el otro se libera con menor carga. Si se logra reproducir este proceso en dispositivos artificiales, se podrían desarrollar células solares con mayor eficiencia y menor pérdida de energía en forma de calor.
Aunque todavía no existe un prototipo en funcionamiento, el equipo confía en diseñar pronto sistemas que activen esta bifurcación utilizando luz solar directa, sin necesidad de equipos láser complejos. De conseguirlo, la innovación abriría el camino hacia células solares sintéticas de nueva generación, capaces de revolucionar la transición energética.
Los investigadores calculan que estos avances podrían comenzar a materializarse en unos cinco años, subrayando cómo la ciencia básica puede transformarse en aplicaciones de enorme impacto ambiental y tecnológico.

